No sé si Gilligan, Robinson Crusoe, o los de Lost tuvieron el mismo problema, pero en Zipolite me tocó dormir en una hamaca incomodísima, tiesa y de 10 cm de ancho, por lo que siendo yo tan bruto temía caerme al estar dormido.
Pero aun así, que rico...
*Nota del blogger: La hamaca retratada no es la mencionada en el post. Para fines artísticos y kodakeros, preferí retratarme en una con vista al mar.
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