viernes, 15 de octubre de 2010

EL PADRINO

Impaciente, el hombre de cabeza entrecana tamborileaba los dedos. Una cortina de humo parecía orbitarlo. Chupaba su puro para matar el tiempo, mientras en el tocadiscos sonaba Strangers in the Night.

Un joven entró a la oficina cargando una pequeña caja. Servilmente, se inclinó ante el hombre de marcado sobrepeso y mirada severa, quien levantó la tapa y dio una palmadita al mensajero.

Ahí estaba finalmente la Barbie de cincuenta aniversario. Sería el mejor padrino de último juguete que una quinceañera podría tener.

1 comentario:

Chux dijo...

ay que... ¿tierno?