domingo, 27 de diciembre de 2009

EL ÚLTIMO CUMPLEAÑOS

Ochenta velas colocadas minuciosamente sobre el merengue iluminaban el comedor, haciendo innecesario prender una sola lámpara en el cuarto. El anciano esperaba de pie junto al mueble, sosteniendo un plato de pastel a medio comer. Llevaba semanas planeando la reunión y el tic tac del reloj de pared lo ponía ansioso.

El timbre sonó puntual. Apoyado en su bastón de más de mil batallas, atravesó la sala hasta llegar a la puerta. Acercó el ojo a la mirilla y reconoció al individuo al otro lado de la lente. Tras conminarlo a pasar (y es que tanto el viejo como su invitado eran muy cuidadosos con los protocolos), el hombre, alto y vestido de negro, cruzó el umbral de puerta y se dirigió en silencio al único cuarto iluminado en la casa.

Gracias por venir— dijo el octogenario, mientras se acomodaba los anteojos— Soy el único sobreviviente de mi familia, tú lo sabes, de forma que eres lo más cercano a un pariente para mí. ¿Quién mejor que tú para pasar mi último cumpleaños?

El placer es mío, al saber que tras todos estos años por fin te diste cuenta de que sólo podía terminar así. Pero no perdamos más tiempo— señaló el hombre, antes de saltar sobre su anfitrión y clavarle los colmillos en el cuello.

Al terminar de alimentarse, el nosferatu fue a la cocina. A diferencia de sus congéneres, la limpieza era su obsesión, por lo que permanecer con el rostro cubierto de la sangre del viejo lo perturbaba. Sin chistar, abrió el grifo y se echó agua en el rostro de forma compulsiva. Un grito de dolor quebró las ventanas.

Mientras el cuerpo del viejo enemigo de la familia comenzaba a incendiarse entre alaridos, el anciano sonreía en el suelo, sin importarle que la vida se le escapaba por el cuello en borbotones carmesí.

Tres días antes, Ronald Van Helsing, el último de la dinastía, había mandado a bendecir la cisterna de su casa.
***Usted acaba de sufrir un experimento "literario" de Jorge Tovalín. Se trata de una de sus tareas del Taller de Cuento en el que se encuentra inscrito.

5 comentarios:

JC dijo...

Oye,se lee muy bien!!! Tal vez con un cambio por aquí, otro por allá, y uno más por acullá;
Y que tal que se le metiera un poco de ingenieria sintáctica por aquí, un poco de remodelación figurativa por allá, y una pizca de estilo por acullá...
Pero bueno, mejor me cayo, no vaya a ser que me mandes al carajo por aquí, allá y acullá (eso último se lee muy doloroso ought!)
No te creas, tu relato me gutó mucho, me gustó el final y el humor quie le imprimes, aunque tal vez... ya mejor me voy...

Jorge Tovalín González-Iturbe dijo...

Hey! Que bien que te gustó el cuentito. Todavía tengo que escribir dos de mayor extensión como parte de mi tarea de vacaciones. A ver qué sale!!!

Marina dijo...

Siempre me gusta como incluyes palabras "rimbombantes" que le van bien al texto sin parecer exagerado.
Creo que no hubo repeticiones :P Bien bien, ahora habrá que leer el de 7.

Jorge Tovalín González-Iturbe dijo...

Muchas gracias por el comentario chiquilla, qué bien que te gustó!!

Espero que el que escribiré hoy te agrade :)

Pepper dijo...

jajaja que bueno esta este, ese humor y el final de la enemistad Van Hellsing con el conde, muy divertido