Si bien Zipolite y Mazunte nos volvieron a recibir con los brazos abiertos (y con esos condenados mosquitos), también lo hicieron con un alza de precios en los alimentos.
Claro, eso no impidió que comiéramos como Niño Dios.

Here's Johnny!!!
(A punto de chutarse unas enfrijoladas)

Eli y su agua gigante de sandía

Noche de pizza y damas inglesas, buena combinación


Dormitando después de comer en el restaurancito de un señor italiano (que vende la mejor nieve de maracuyá que he probado)

El Señor Cara de Coco

La primera batalla de
submarino en el viaje, patrocinada por un chamaco que vendía los cocos muy caro (eso pasa por no preguntar los precios, jeje)
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