
Aquí con mis supercompadres Mauricio y César, tras haber logrado hacer fuego en nuestro campamento de hace un par de meses. A pesar de las capacidades mcgyverescas de César, costó un poco de trabajo prender la fogata.

Como se puede notar en los rostros y bailes de estos tres aborígenes, lograrlo fue objeto de dicha y baile.
1 comentario:
y cómo llamaron a su dios del fuego?
jajaja Besos
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