
Uno está comiéndose un aguacate relleno de atún, cuando de repente le sale un gato bonito de entre las patas (a uno, no al atún. Los atunes no tienen patas. Y si las tuvieran, difícilmente las abrirían para dejar pasar a un gato. En todo caso correrían. Creo.).
1 comentario:
Me había perdido demasiadas cosas buenas en mi ausencia...ni hablar, espero no ser abducida de nuevo. Besos
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