lunes, 7 de junio de 2010

LOTERÍA MEXICANA 2

Se acostumbró al dolor lacerante provocado por las garras que se le clavaban. Cargó día y noche al enorme y presumido pajarraco de alas extendidas. Aplastado y sometido, aceptó sin queja ser un mero pedestal.

Pero cuando el ave de doscientos años perdió el control de sus esfínteres, el nopal desprendió sus raíces del suelo, atravesó a brinquitos el blasón y despareció en el aire, ante el asombro de los espectadores al desfile militar, esa mañana de septiembre.

miércoles, 2 de junio de 2010

SAY WOOKIE!!!

Hace unas semanas la Niña Mogwai y el Chico Zombie emprendieron el viaje rumbo a las salvajes y exóticas tierras de Naucalpan, Estado de México. ¿El objetivo? Asistir a las conferencias que Lorne Peterson y Doug Jones darían en una evento de ciencia ficción.
Lo mal organizado del evento (que tenía todas las intenciones de proponer algo distinto) y la pésima publicidad del mismo (nunca vi más de 30 visitantes en el centro de convenciones) se nos olvidó rápidamente, cuando entramos a las esperadas charlas.

Lorne Peterson, jefe de modelos y maquetas de la trilogía de Star Wars, Indiana Jones y Back to the Future, entre muchísimas otras cintas, nos enamoró con sus apasionantes explicaciones de su quehacer fílmico.

Además que se aventó dos rondas de preguntas como de media hora cada una, estuvo dispuesto a tomarse fotografías con cualquiera que se le acercara (incluso él traía litografías oficiales por las que no cobraba un peso).
Su plática me dejó con unas ganas gigantescas de comprarme su libro Sculpting a Galaxy, donde detalla su labor en la saga de George Lucas.
Y luego siguió Doug Jones, a quien habíamos podido conocer hace como año y medio en Monterrey, también en un evento friki. Este cuate es un tipazo también. Estar frente a él es como ver a Roger Rabbitt o algún personaje alocado de caricaturas.

Gracioso, hiperactivo, humilde y ocurrente, Jones (quien ha personificado a Abe Sapien en las dos cintas de Hellboy, a Silver Surfer en Fantastic Four 2, y al Fauno en El Laberinto del Fauno) es un hombre delgadísimo de casi dos metros, dueño de una manos enormes. Le es imposible dejar de gesticular, hacer voces y hablar con su cuerpo entero (es un experimentado mimo).
Esta vez no nos tomamos fotos con él (que sí las cobra y bastante caritas), pero disfrutamos como enanos de su conferencia, así como de sus respuestas inteligentes a todas las pregunta que se le hicieron sobre su carrera (yo le pregunté si estaba consciente de que se está convirtiendo en un actor de culto).
Se sonrojó con la pregunta :), que seguramente le han formulado antes.


Lo triste es que con la salida de Guillermo del Toro del proyecto de The Hobbit, es probable que no veamos a Doug Jones en el filme, quien esperaba ser llamado por el jalisciense, con quien trabaja desde hace años.

CAPITAAAAÁN CAVERNÍCOLA (¡E HIJO!)

Hace cosa de mes y medio nació el primer hijo de mi mejor amigo. Recuerdo que cuando me dio la noticia de que iba a ser papá (en mi última fiesta de cumpleaños) estaba sumamente asustado, pero a la vez se le veía contento.











Después de un sustote que nos dio Erika, su ahora esposa y novia por chorromil años, llegó el día de viajar a la tierra del chorizo para conocer al heredero de la cinta canela, herramienta indispensable de sobrevivencia de mi querido Trucu.
Aquí unas fotos del fabuloso día en que César Jr. ahora conocido como Cavernicolita, llegó a este mundo en el que su tío Jorge lo convertirá en un friki.

lunes, 24 de mayo de 2010

ZZZZZZZZZ

Sueñito postcomida...

LOTERÍA MEXICANA 1

Encabronadísimo, el jornalero golpeaba a su mujer, quien desgreñada y llorosa, no atinaba a dar explicación convincente sobre la bota que apareció una tarde en el jacal.

¿Cómo era posible que mientras salía a sobarse el lomo para traer comida a la casa, ella lo engañara con un pinche sorcho?

Muy cerca, mientras su marido le sacaba el aire a patadas, los hijos merodeaban en la orilla del río, buscando otra bota para completar el regalo de cumpleaños de papá.


*Sorcho: Soldado (despectivo)

martes, 27 de abril de 2010

BON VIVANT

Por Jorge Tovalín


La suerte le sonreía al malnacido. Apenas una buena suma de dinero le llegó a las manos, compró unas propiedades para vivir de sus rentas.

Cuando se dio cuenta de las ganancias que le arrojaban, invirtió un poco más en bienes raíces, y gracias a su habilidad y buena estrella, amasó una pequeña fortuna que le permitió, al paso de un tiempo, hacerse de sendas tierras en Sudamérica, donde los terrenos eran muy baratos.

Hambriento, se arrojó a coleccionar posesiones a lo largo y ancho del mundo, como si se trataran de simples postales de aeropuerto. Después pensó en probar suerte en el negocio restaurantero, por lo que de la noche a la mañana, su cadena de comida rápida se extendió como plaga en todos los países donde tenía actividad, de Canadá a Turquía, pasando por Israel.

Llegó el momento en que no podía adquirir más tierras, y tras haber eliminado a la mayoría de sus competidores, se limitó a dar vueltas por el mundo, despilfarrando su fortuna en cenas lujosas y hoteles palaciegos, sin importarle gasto alguno, pues su cuenta bancaria seguía hinchándose a cada minuto.

Todo pintaba bien para el pequeño Midas, hasta que su mamá lo regañó por hacerle trampa a su hermanito en el Turista.

jueves, 22 de abril de 2010

¡NO LO CAMBIO POR NADA!

¡Con todo y su choyota yucateca!
*Ilustración chida de mi amigo Raúl Hernández, alias Wakko!

SANTO BALÍN DE ANTORCHA HUMANA

En el muy chido Cosmovitral de la tierra del chorizo.

viernes, 16 de abril de 2010

TOVAS EL DESTRUCTOR

Los fines de semana, cuando baja el ritmo de la chamba, me gusta emular a Arnie, posando para pintores de arte fantástico como Boris Vallejo y Frank Frazetta...


jueves, 15 de abril de 2010

KIM, EL DEL SUÉTER AMARILLO

En cuanto percibe el chorro frío sobre la cabeza, se siente vigorizado. Nada como experimentar que su médula espinal es atacada por una invasiva corriente eléctrica. Mientras hace espuma con el jabón, saborea su jornada por adelantado.

Conferencia para medios, con la sala de prensa atestada. Reporteros alemanes, españoles, franceses, americanos, ingleses… eso parece sesión de la ONU. La preciosa corresponsal que invitó a cenar en la primera etapa de la Tour de Francia, hace dos semanas, le sonríe.

Una oleada de preguntas seguida de otra con respuestas inteligentes sacia la inquietud de los sabuesos de la nota. La contundente negación de un próximo retiro invoca al monstruo de los cien ojos destellantes, pero él está acostumbrado a los flashes. El comentario de “¿Ya te acostumbraste al suéter amarillo, Kim?” le hace reir.

Mientras ríe, una voz conocida inquiere “¿Qué te causa gracia, hermano?”

En menos de un segundo, Kim está de nuevo en la regadera, junto a su hermano Ping, quien cierra la llave del agua. El sueño se le desbarata como cada mañana. Y es que aún no inventan las bicicletas para siameses.

lunes, 12 de abril de 2010

EL ÚLTIMO ACTO

Ella explotó en lágrimas cuando él salió por la puerta. Sabía que era la última vez que lo veía.
Desde entonces, el recuerdo de su espalda atravesando el marco de madera mientras se alejaba le llenó la memoria y sirvió como combustible para innumerables suspiros. Los planes a futuro, que eran tantos, se desmoronaron como un terrón de azúcar que se lanza contra la pared.

Días más tarde, sin ánimos para comer un bocado, tomó asiento en su silla favorita, esa del mercado de pulgas, sin intenciones de levantarse de nuevo.

Vacía, se quedó mirando fijamente una foto de los dos, colocada sobre el librero al otro lado de la sala. Sus ojos se anclaron en las sonrisas de la entonces feliz pareja. Mientras sus piernas se diluían en el aire, sus brazos engarrotados se hicieron uno con la silla. Sintió que el pecho se volvía translúcido y por un momento se identificó con los espectros de los cuentos que le aterraban de niña.

Su columna vertebral se fusionó con el viejo respaldo acojinado, que terminó absorbiendo las pocas lágrimas pendientes por llorar. Cuando su corazón, pesado como una bola de plomo, cayó y dio vuelcos por el suelo, dejó un considerable boquete en el que se escondió el único y felino testigo del acto de desaparición.

Ud. acaba de leer un experimento lacrimógeno, basado en Mimetismo, de Remedios Varo, tarea del Taller de Cuento que cursa este blogger.

miércoles, 7 de abril de 2010

EL ESTANTE BIZARRO

Dos productos que por su pésimo diseño de presentación son de verdadera colección:

La Beautiful Hooker y la recortadora de nariz y orejas...

*Fotos de la Niña Rana

martes, 6 de abril de 2010

WELCOME SIR PAUL

¡Dioses del Melate, no me abandonen ahora!

lunes, 5 de abril de 2010

MASTER OF DISGUISE

Camaleónico y sagaz, él es...el master of disguise.

domingo, 4 de abril de 2010

ALGO EN COMÚN

Estos chicos de la ciudad son muy pretenciosos. Creen que con estacionar un auto bonito frente a la casa pueden impresionarme. El de hoy basa su confianza en un shelby plateado y en una playera que deja lucir sus brazos. Y bueno, no digo que eso esté mal, pero no es como para derretirse. Al menos no en mi caso. Me gustan más flacos.

Habla y habla de los negocios de su padre y de lo que hará el próximo año, cuando salga de la universidad y se convierta en vicepresidente de la constructora. Dibujo algunas sonrisas complacientes para hacerlo sentir a gusto.

Me paga por adelantado, no sin antes hacer muy notorio que su billetera está cargada de Benjamines Franklin. Sí, sí niño, tienes mucho dinero. Pero ya métete a la casa, que muero por ver tu cara de susto cuando veas que tenemos “algo” en común. Aunque sea debajo de la cintura.
*Usted acaba de sufrir otro experimento "literario" de Jorge Tovalín, una tarea de su Taller de Cuento consistente en escribir dos cuentos inspirados en "Summer Evening", del pintor Edward Hopper.

viernes, 2 de abril de 2010

ALGUIEN NOS VIGILA

Sonará bobo, pero cuando vi esta nube morada gigante sobre el cielo de la ciudad, saliendo de trabajar hace unas semanas, no pude sino sentirme observado.
El fenomeno me recordaba de alguna forma a las naves nodrizas de Invasión Extraterrestre, Día de la Independencia o a esas concentraciones de energía paranormal malvibrosa de Los Cazafantasmas.
Igual en una de esas era Galactus...

viernes, 19 de marzo de 2010

PERRITA DEL MAL

No volveré a ver a mi querida Bola con los mismos ojos.




*El lector avispado podrá notar al fondo mi fabulosa figura del Gigante de Hierro :)

martes, 16 de marzo de 2010

ODA AL ZOMBIE

¿Será el brillo verdoso en el blanco de tu ojo,
o de tu piel reseca el gris frío,
de tus pútridas encías el profundo rojo,
lo que ha vuelto loco el corazón mío?

¿Será el azabache de tus uñas rotas,
o el amarillo de tu único colmillo,
el marrón de tus ojeras eternas,
o el marfíl del hueso expuesto en tu tobillo?

¿Será la baba espesa que moja tu boca?
esa que aviva el matiz de tus labios...
seguro son ellos los que me provocan,
pues el violáceo es de mis tonos favoritos

No importa ya cuál la razón sea,
de cualquier manera por ti estoy perdida.
Toma de mí lo que deseas,
anda, acércate y dame una mordida
*Este divertido poema fue un obsequio que hizo la Niña Rana a su servidor. Insistió en que no lo mostrara en el blog, pero vaya, quiero presumirlo pues es lo más original que me han regalado :)

miércoles, 3 de marzo de 2010

EL MÉTODO ANTICONCEPTIVO DE MR.CHANG

Chang se desveló jugando cartas y bebiendo con su compañero de departamento. Ahora estaba al volante del montacargas y el sueño le presionaba la frente como la rugosa pata de un paquidermo. Al circular por el almacén, un repentino cabeceo ocasionó que chocara de frente con otro montacargas que se encontraba estacionado. Espabilado por el susto, y para evitar un nuevo regaño, introdujo rápidamente su carga en el camión.

Días más tarde, una pareja entró corriendo al café tomados de la mano para escapar del aguacero. Escogieron una mesa junto a la ventana. Ella pidió té de limón y él un café americano. A pesar del clima, había sido una cita esplendorosa y cada segundo que pasaba parecía gritarles que eran uno para el otro.

No pidieron nada más de la carta porque lo único que se les atojaba no se incluía en el menú. En ambos latía la urgencia por salir y perderse en el primer hotel. Lila aspiraba el aroma de su infusión y Enrique disolvía una cucharada de azúcar. Cruzaron miradas voluptuosas y acercaron los líquidos a la boca. Enrique se quedó con el asa del recipiente entre los dedos. El café ardió en su entrepierna y puso fin a una noche promisoria.

Al otro lado del Pacífico, con una larga noche de cervezas y cartas a cuestas, Chang insertó su tarjeta en el reloj checador para iniciar su turno en la fábrica de tazas.

Usted acaba de padecer otro experimento literario de Jorge Tovalín, tarea del Taller de cuento y narrativa breve que toma en la Ibero.

lunes, 25 de enero de 2010

A DIETA BLANDA

Adán abrió los ojos y algo en el ambiente le hizo sentir que era el único ser vivo en kilómetros a la redonda. Ahora, una planta de plástico era la única compañía que tenía, gracias a que su perro había muerto de hambre tras rechazar la gelatina sintética que le servía como única opción de alimento.

Un solo sobre de esa sustancia, no mayor a uno de café en polvo, era suficiente para mantener al cuerpo sin hambre durante una semana entera, rezaba una leyenda impresa en el reverso del pequeño contenedor, que también advertía que su abuso podía provocar tremendas alucinaciones e incluso daño cerebral irreversible.

Hace meses, decenas de cajas con cientos de sobres habían sido repartidas por militares entre los habitantes del pequeño pueblo, unas cuantas horas antes de que, al sonar las sirenas, fueran enviados a los refugios subterráneos, construidos en los laberintos de una vieja y enorme caverna.

En ese entonces, todos en el bunker pensaron que la extraña epidemia que se decía asolaba al pueblo no tardaría más de un par de semanas en ser controlada, tras lo que todo volvería a la normalidad.

Pero eso no sucedió.

Los días dieron paso rápidamente a las semanas, sin que ninguna noticia alentadora del exterior llegara a oídos de la población, que vivía en condiciones cada vez más deplorables. Los reportes electrónicos que en un principio llegaban de forma diaria a los ciudadanos, de pronto se volvieron semanales, para desaparecer por completo en la sexta semana de encierro.

Durante ese periodo, la gente comenzó a darse cuenta de que la gelatina insabora solamente desaparecía la sensación de hambre, y que sus pocos nutrientes eran insuficientes para mantener a una persona de pie por tanto tiempo.

Al cumplirse el segundo mes de reclusión, un grupo de hombres intentó salir del refugio para obtener comida para los más pequeños. Adán no los acompañó, pues sentía sus fuerzas minadas por la falta de alimento. De cualquier forma, no tuvieron éxito, pues la puerta metálica que daba al exterior estaba completamente sellada. Salir o entrar parecía imposible.

Cuando supo del intento fallido, no se sintió culpable, pues sabía que con su delgaducho cuerpo poco o nada habría ayudado.

Hacia el tercer mes la desesperación entre los pobladores llegó a su grado máximo, justo el día en que el primer niño murió de desnutrición, según señaló el doctor del pueblo. Al paso de las siguientes semanas, lo mismo pasó con los más débiles, que comenzaron a caer uno tras otro, como si fuesen fichas de dominó. ¿Sería esto una versión en miniatura de lo que estaba sucediendo en la superficie?, se preguntaba Adán.

Tomó toda una noche de intensa discusión decidir el destino de los cadáveres, cuya cantidad iba en aumento. Finalmente se concluyó que, para evitar cualquier tipo de infección que pusiera en riesgo las vidas de los habitantes del enorme bunker, los cuerpos deberían ser arrojados al incinerador donde todos los desechos tenían su fin, antes de que el mecanismo dejara de funcionar. Adán no dejaba de pensar en lo irónico que resultaba preocuparse por morir de una infección, cuando no había un solo alimento decente que llevarse a la boca.

Para el sexto mes, la población había reducido drásticamente a la mitad. Las cajas con el odiado alimento sintético estaban por vaciarse, aunque Adán se sentía amargamente aliviado por ello, pues si bien se trataba de lo único que podía comer, la sensación de tragar esa sustancia era muy desesperante, ya que se deslizaba tan lento por la garganta que uno temía morir asfixiado.

Fue así que, una mañana de mayo, tal como indicaba la fecha de un reloj electrónico cuyo parpadeo persistía en una esquina del refugio, Adán descubrió que el silencio era su único acompañante. Al despertar, intentó dejar su camastro para ponerse de pie, pero las piernas no le respondieron. Su perro tampoco.

Con muchas dificultades, se arrastró al umbral de la puerta más próxima para que sus ojos comprobaran que se encontraba completamente solo. El cuerpo deteriorado y retorcido de otro hombre yacía sin vida a unos metros. Adán encontró en esa figura cierta similitud con la apariencia final de aquellos soldaditos de plástico a los que le gustaba prender fuego cuando era niño.

El hombre había muerto hace ya dos días, pero él no había logrado moverlo de su lugar. Simplemente era una tarea imposible para sus fuerzas.

Siguió arrastrándose hasta llegar al cuarto que en un tiempo sirvió como consultorio. Tras varios minutos, logró subir a una silla de ruedas. Comenzó a desplazarse lentamente por el cuarto hasta llegar al estante que guardaba las jeringas. Al encontrar una, decidió regresar a su cuarto. Estaba decidido a hacerlo.

Minutos después, todo estaba dispuesto. Insertó la gruesa aguja en el sobre de gelatina que había guardado para una última emergencia y llenó la jeringa con ella. Con una sonrisa amarga, recordó la advertencia impresa en el reverso del sobre y pensó que la mejor forma de gastar sus últimos minutos era producir una alucinación que lo alejara del infierno en el que se encontraba encerrado.

Odiaba las inyecciones, pero no tenía el humor ni la mandíbula para atragantarse con la sustancia, así que supuso que llegar al torrente sanguíneo era la vía más rápida. Dolió un poco al principio, pero cuando lo efectos de la gelatina comenzaron a hacerse presentes, el malestar desapareció.

La promesa se hizo efectiva. Súbitamente, Adán comenzó a volar a gran velocidad sobre los campos de trigo que adornaban las afueras del pueblo para, unos segundos después, sumergirse desnudo en las cálidas aguas de un río tornasol que lo recibió con los brazos abiertos, mientras el aire se saturaba con música de Los Beatles, su grupo favorito.

De pie en medio de la corriente, mientras sus neuronas comenzaban a disolverse, la sonrisa plena de Adán se vio interrumpida cuando escuchó a lo lejos el sonido de ladridos, seguido de voces amplificadas por megáfonos.

La explosión controlada que derribó la puerta del bunker no fue suficiente para despertarlo.
Usted acaba de padecer otro experimento literario de Jorge Tovalín, como parte del Taller de Cuento que ha estado tomando en la Ibero.