martes, 5 de enero de 2010

¿Y SI VAMOS A TOLANTONGO? (The Final Chapter)

Finalmente, después de 5 meses de retraso, tuve chance subir las fotos faltantes de mi paseo a las grutas de Tolantongo.


A medio camino nos detuvimos a desayunar una barbacoa muy sabrosa en un mercadito. Eso me recuerda que los baños del mercado eran la cosa más kool-aid que he visitado (¡ninguna puerta estaba completa!, bueno, sólo la mía, afortunadamente).
Cesár preguntando: ¿Creen que estemos muy lejos de Tolantongo?


En el micro que nos condujo por aridísimos terrenos, antes de llegar a la muy verde región de las cascadas.


























Preparando la cena el buen Trucu
























Los gorditos agarrados de la mano



El tradicional baile alrededor de las llamas
Si no fuera por el vapor que captó la cámara (el cual no se distingue a simple vista), ustedes podrían ver lo chido que están las grutas.
Las fotos para el calendario





















Sí, muy serenos, muy relax. Tres horas en el agua sulfurosa y calientita.
¿Se habrán dado cuenta los tres tipos de que no se pusieron bloqueador y de que aunque no se siente el rigor solar, se están dando la quemada de su vida?

Por cierto, el sol me achicarró la cabeza, por lo que estuve arrancándome cachos de piel del coco como por dos semanas.

lunes, 4 de enero de 2010

LA RANA DEL BANJO

Desde hacía varios meses la miraba embelesada cada vez que ella se dignaba a aparecer. No le importaba que jamás usara una gota de maquillaje. Con todo y su cara pálida, completamente lavada, ante sus ojos no había, al menos en la Tierra, nada que se le comparara, nada más brillante que ella.

Era por eso que, profundamente enamorada, cada tarde la rana se paraba en la punta de la rama más elevada del altísimo pino que sobresalía en la loma, sólo para cantarle a la luna, acompañada de su pequeño banjo, fabricado con una cáscara de pistache.

Hasta el momento, los intentos de la rana habían sido infructuosos. Lo único que parecía conseguir en sus largas jornadas de canto era un dolor de cuello y calambres constantes en las ancas, tras horas y horas de lanzar al aire sonidos inconexos. Pero el enorme satélite permanecía impávido ante el croar del anfibio, quien sin embargo nunca perdía la esperanza de lograr un acercamiento con su amada.

A la rana le tomó algo de tiempo comprender que no todas las noches le sería posible ver a la luna en su esplendor, pues eran raras las ocasiones en que se dejaba ver de frente. A veces aparecía de perfil y en otras ocasiones ni siquiera asomaba la nariz. La rana entendió esto como una señal de indiferencia.

Conforme pasaban las noches, la rana se desesperaba al no lograr contacto alguno con la chica de sus sueños. Finalmente, una tarde se dio cuenta de lo obvio: tenía que aprender a hablar, era la única solución.

A la mañana siguiente, después de desayunar moscos con miel, la rana salió de casa, saltando y saltando por un par de horas, hasta que llegó a la biblioteca del pueblo más cercano. Una pesada puerta giratoria le cerraba el paso, por lo que tuvo que esperar a que un anciano que cargaba varios libros para devolución entrara al edificio.

Brincó escaleras arriba y entró al área abandonada donde se guardaban los diccionarios y las enciclopedias. Todas lucían muy grandes y pesadas para ella, por lo que se dirigió hacia El Pequeño Larousse Ilustrado que se encontraba en la parte baja de uno de los estantes.

Encontró que la contraportada ofrecía más de 57 mil palabras y sus significados, locuciones, expresiones, etimologías y conjugaciones verbales. La rana no lo dudó más y al no tener ningún compromiso pendiente, decidió quedarse en la biblioteca, devorando el libraco situado bajo sus patas. Seis días le bastaron para volverse una completa docta en las letras hispánicas, más una tarde adicional que pasó estudiando el contenido de un cancionero, sobre el cual cayó dormida de cansancio.

Al amanecer del séptimo día, salió arrastrándose a causa del hambre y la sed. Casi murió decapitada en su intento por dejar el edificio, pues unos niños entraron corriendo por la puerta giratoria más rápido de lo que ella podía despegarse del suelo para saltar en dirección contraria. Para su fortuna, llovía en el exterior, lo cual la reanimó para emprender el viaje a casa.

Después de comer guayabas, la rana tomó un baño, se perfumó, afinó su banjo rápidamente y tras ello, lo amarró a su espalda. Ya era media tarde y sólo faltaban unas horas para que cayera la noche.

La rana llegó a la punta del pino más temprano de lo que imaginaba, lo cual en cierta forma la puso ansiosa. No quería que pasara ni un solo segundo más para demostrarle con palabras sus sentimientos a la luna.
Tras varios minutos que parecían semanas, por fin apareció. A pesar de lucir inexpresiva, distante y fría, en esta ocasión se veía completa, gigante, e hipnotizante como siempre.

Un poco nerviosa por encontrarse al fin frente a su amor platónico, la rana comenzó a vocalizar, mientras un torbellino de canciones le pasaba por la cabeza. ¿Cuál sería la indicada para empezar la serenata? ¿Qué canción podría llamar la atención de su enamorada? ¿Tenía buen aliento?
No lo pensó mucho más y comenzó a tocar los primeros acordes de una melodía que había aprendido y que comenzaba diciendo “Bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez”.

Conforme las notas comenzaban a elevarse en el aire, la rana se dio cuenta de que el estado de ánimo de la luna cambiaba. Ahora se veía más radiante, y podía adivinar una suerte de sonrisa reprimida en sus labios. ¡Sí, la canción era un éxito!, pensó la rana, antes de seguir cantando, ahora más fuerte, mientras se alzaba sobre las puntas de sus patas, que amenazaban con despegarse de la rama para hacerla caer.

Por fin, la luna abrió sus ojos y miró a la rana, que por medio de las estrofas suplicaba por un beso. Con un guiño aceptó cumplir la solicitud de su pretendiente, por lo que se agachó hasta donde la rana para darle aquello que tanto anhelaba.

Lamentablemente, al mismo tiempo que la luna entregaba sonriente su primer muestra de aprecio al batracio, una sexta parte de la población mundial murió aplastada de forma instantánea, mientras que los sobrevivientes que no perecieron por la onda del impacto y sus consecuencias cataclísmicas, fueron condenados a atestiguar el rápido congelamiento del planeta, propiciado por la abrupta salida de la Tierra de su órbita natural.
***Usted acaba de sufrir otro experimento "literario" de Jorge Tovalín. Nuestro más sincero pésame por las neuronas que acaba de perder por culpa nuestra.

domingo, 3 de enero de 2010

MY BEST FRIEND'S WEDDING

Pues diciembre fue época de doble fiesta, porque el famoso Trucu llegó al altar, tras varios años de noviazgo.
La cita fue en Polanco, donde familiares y amigos acudieron para atestiguar el acto de inmolación (perdón, de devoción) protagonizado por don César Armando Martínez y su querida Erika Martínez (la combinacion de apellidos nos hace suplicar que el futuro bebé no se llame Martín o Martha).
Mientras llegaba la novia, César se encargó de aprovechar sus nervios prenupciales para crear un surco en el pasillo central de la iglesia, el cual, según nos hemos enterado, será aprovechado para administrar el agua bendita con mayor comodidad.
He aquí una foto del Hombre Herramienta, nada nervioso, momentos antes de dar el "oui".
El novio rumbo al cadalso.
Después de unas preguntas capciosas de conocimiento general (nombre de los integrantes del Escuadrón 201, significado de la I en el nombre de Francisco I. Madero), llegó el cuestionamiento más temido de la tarde:
¿Qué carambas significa la terminacion .COM?
Tras recordar el ridículo que hiciera hace unos diez años en un concursito de Espacio (esa expo que arma Televisa cada año) al no contestar adecuadamente (y eso que se la pasaba medio día en lo salones de cómputo de la Prepa 4), el Amo de la Cinta Canela contestó: Pues significa comercio, lo cual desató una oleada de vítores, globos y serpentinas.






Tras reivindicarse con los expertos en Informática, el sacerdote prosiguió con la célebre frase de "The Power of Christ compels you, the Power of Christ compels you", sacándoles el chamuco a los novios, para, acto seguido, declararlos esposos hasta que la tilica los separe (entendiendo que la tal tilica es la muerte y no una stripper checa bulímica de la Zona Rosa).
La sonriente Erika le pasa el acta matrimonial a César, con una copia de la lista del súper.

domingo, 27 de diciembre de 2009

EL ÚLTIMO CUMPLEAÑOS

Ochenta velas colocadas minuciosamente sobre el merengue iluminaban el comedor, haciendo innecesario prender una sola lámpara en el cuarto. El anciano esperaba de pie junto al mueble, sosteniendo un plato de pastel a medio comer. Llevaba semanas planeando la reunión y el tic tac del reloj de pared lo ponía ansioso.

El timbre sonó puntual. Apoyado en su bastón de más de mil batallas, atravesó la sala hasta llegar a la puerta. Acercó el ojo a la mirilla y reconoció al individuo al otro lado de la lente. Tras conminarlo a pasar (y es que tanto el viejo como su invitado eran muy cuidadosos con los protocolos), el hombre, alto y vestido de negro, cruzó el umbral de puerta y se dirigió en silencio al único cuarto iluminado en la casa.

Gracias por venir— dijo el octogenario, mientras se acomodaba los anteojos— Soy el único sobreviviente de mi familia, tú lo sabes, de forma que eres lo más cercano a un pariente para mí. ¿Quién mejor que tú para pasar mi último cumpleaños?

El placer es mío, al saber que tras todos estos años por fin te diste cuenta de que sólo podía terminar así. Pero no perdamos más tiempo— señaló el hombre, antes de saltar sobre su anfitrión y clavarle los colmillos en el cuello.

Al terminar de alimentarse, el nosferatu fue a la cocina. A diferencia de sus congéneres, la limpieza era su obsesión, por lo que permanecer con el rostro cubierto de la sangre del viejo lo perturbaba. Sin chistar, abrió el grifo y se echó agua en el rostro de forma compulsiva. Un grito de dolor quebró las ventanas.

Mientras el cuerpo del viejo enemigo de la familia comenzaba a incendiarse entre alaridos, el anciano sonreía en el suelo, sin importarle que la vida se le escapaba por el cuello en borbotones carmesí.

Tres días antes, Ronald Van Helsing, el último de la dinastía, había mandado a bendecir la cisterna de su casa.
***Usted acaba de sufrir un experimento "literario" de Jorge Tovalín. Se trata de una de sus tareas del Taller de Cuento en el que se encuentra inscrito.

lunes, 7 de diciembre de 2009

LIGHT MY FIRE

Para ver las siguientes fotos, muestra de mi amor por los juegos pirotécnicos septembrinos, favor de darle play a la cancioncita de abajo.







































































































































FIESTA DE DISFRACES (Parte 4)

Posando para el booklet:
Ely, Janis, Lenny, Gene, Avril, Gloria y dos groupies.




























jueves, 19 de noviembre de 2009

EL REGALO MÁS WEIRDO

El día que me titulé con mi tesis sobre Batman y Tim Burton (agosto de 2005, según yo), recibí todo tipo de felicitaciones.


Pero lo más extraño que obtuve ese día fue el regalo de mi hermanazo de mi vidaza, César Trucu Martínez, quien me dio esto:
Sí, es un boxer (¿se llaman así) en forma del logo de Batman. Lo extremo es que tiene filo (¡!), lo cual lo hace útil para cortar limones, desatornillar tornillos (¿qué otra cosa iba a ser?), y amedrentar hermanas, porque obviamente irlo cargando en la calle no sería muy sabio, sobre todo cuando se trata de mantener la libertad.

Ahora que lo recapacito, creo que mi buen amigo me dio este obsequio sabiendo por adelantado que, al día siguiente de mi examen, mi entonces pareja me iba a mandar al cuerno (sí, AL DÍA SIGUIENTE del momento de más orgullo en mi vida hasta entonces) y yo querría cortarme las venas con lo que estuviera a la mano.

Ese día quedó comprobado que Trucu, además de todo un Hombre -Herramienta (¿veían Mejorando la casa?), es un vidente.

ME GUSTAN GRANDOTAS


¡Muuuuua!
*Gracias a la Niña Rana por tomarme la foto con su única competencia en mi cursi corazón :)

martes, 3 de noviembre de 2009

NOCHE DE JARABE

Hoy en la noche toca concierto con Jarabe de Palo, banda responsable de la canción que bautizó a este blog.
Imagino que estará fregón. Ya me verán con mi playerita o mi gorra nueva.

lunes, 26 de octubre de 2009

TA TA TAAA, TA,TA, TAAA

Soy TAN feliz. Pasé mis años de secundaria viendo cada tarde una serie de televisión llamada Los Magníficos (The A-Team), con George Peppard, Dirk Bennedict, Mr. T y Dwight Schultz (neto, me sé sus nombres de memoria).

Cuando me despertaba, me gustaba poner el tema musical de la serie en mi walkman (lo grabé directo de la televisión). ¡Era como mi himno nacional!

Hace rato me llegó de 20th Century Fox la foto de la versión cinematográfica. Me gustó que respetaron mucho el aspecto visual de los personajes, y que aparece la fabulosa camioneta de mis queridos mercenarios.
Mi favorito era el coronel John Hannibal Smith, encarnado por el difunto George Peppard, quien por cierto se llevaba de la cachetada con Mr. T (no soportaban tratarse en el set). Ahora el papel estará a manos del genial Qui Gon Jinn...perdón, Liam Neeson, lo cual asegurará que el líder de Los Magníficos seguirá siendo tan cool como lo recuerdo.